Frank Sauerbaum
Diputado por Ñuble
Atentos al Partido Comunista
Cuando los lideres del Partido Comunista se declaran Marxistas-Lenninistas y aseguran que el “pueblo” tiene el derecho legitimo de saltarse el estado de derecho para conseguir sus objetivos hay que observarlos con cuidado, sobre todo ahora que tienen una opcion presidencial.
La ascendente influencia del Partido Comunista (PC) en la política del país marcó un nuevo hito al ganar Jeannette Jara la primaria presidencial oficialista. Más allá de caricaturas, el PC es un partido que no cree en la democracia representativa, busca “superar” el Estado subsidiario y la economía de mercado y que no condena el uso de la violencia en la política. Es por ello que no sorprende la pobreza y debilidad de las propuestas que Jara ofreció en su programa de gobierno, con herramientas que solo alejan a los chilenos del desarrollo. El PC ha demostrado habilidad política para crecer en representación política. Este ascenso hoy le permite contar con la abanderada presidencial de los partidos del oficialismo.
La mayor influencia del PC se ha dado pese a que sus planteamientos no cuentan con la aprobación de una mayoría ciudadana. Por ejemplo, el partido fue un fuerte promotor del Apruebo en el primer proceso constituyente ampliamente rechazado por el electorado. Asimismo, ello se refleja en la persistente oposición a mejorar las herramientas del Estado para combatir el delito: los diputados y senadores del PC se han opuesto a la idea de legislar importantes proyectos de ley como, por ejemplo, los destinados a la protección de las policías (Ley Naín-Retamal, Nº21.560), la Ley de Usurpaciones (Nº21.633), las mayores sanciones al porte de bombas molotov (Ley Nº21.620) y la denominada Ley Antisaqueos (Nº21.208).
También se han opuesto a entregar al Estado mayores facultades intrusivas contra el terrorismo, en el marco de la Ley Antiterrorista (Nº21.732). Esta oposición sistemática a fortalecer el combate al delito es, además, contradictoria con lo propuesto en el programa de gobierno presentado por Jara para las primarias. En efecto, aunque se rechazan mayores herramientas de intrusión en el Congreso, el programa declara que “priorizará la inteligencia policial”.
Se pretende también “priorizar la presencia del Estado en los territorios”, pero no se entrega atribuciones a la policía y se insiste sobre el “control civil” de las policías, cuestión que no tiene relación con la efectividad de sus tareas y más se vincula con el discurso de refundación de las policías que tanto se insistió a fines de octubre 2019. De esta forma, la candidatura de Jeannette Jara, no solo es la heredera de un Gobierno con solo un 23% de aprobación ciudadana, sino que deberá hacerse cargo de las obsoletas ideas doctrinarias de su partido y de la actuación en el Congreso de sus parlamentarios.
Y aunque el programa de gobierno pueda acoger ideas de los demás partidos que la apoyarán en primera vuelta, es evidente que los planteamientos de la candidatura de Jara durante la primaria, y que son parte de su ideario político, no son los caminos que se necesitan para resolver las principales prioridades, como son la seguridad y el crecimiento. Suponer que por ir el PC en una coalición política más amplia implica abandonar al menos en parte el camino que se han trazado, refleja la misma ingenuidad de quienes apoyaban la primera propuesta constitucional bajo la consigna “Aprobar para reformar”.
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