Equipo de Kast toma distancia de controversia por cable chino y cancela bilaterales con Transportes
La Oficina del Presidente Electo definió que el futuro ministro de Transportes, Louis de Grange, no asistiera a las bilaterales ya agendadas de sus respectivas subsecretarías -Transportes y Telecomunicaciones- dado que La Moneda buscaba traspasar en esas instancias información sobre el cable submarino chino. Todo, en medio de la molestia de las autoridades entrantes por el manejo del conflicto.
A cinco días de que estallara la polémica por el proyecto del cable submarino de la empresa China Mobile, que gatilló que Estados Unidos cancelara la visa del ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz -y de otros dos funcionarios de gobierno- la tensión entre La Moneda y la Oficina del Presidente Electo (OPE) llegó a su máximo escalón.
Este miércoles, Muñoz tenía proyectado aprovechar una reunión prevista hace unos días con su sucesor y con los subsecretarios de Transportes -entrante y saliente, pactada para tratar temas del traspaso- para abordar la controversia y entregarle una minuta pormenorizada sobre el estado del proyecto y los antecedentes técnicos de la iniciativa que ha tenido a La Moneda dando explicaciones en los últimos días.
Sin embargo, el futuro titular de Transportes -advertido del cambio de temática- no se hizo presente en las dependencias de la repartición, a pesar de que el ministro Muñoz se trasladó desde la región del Maule para llegar a la cita que estaba agendada para las 14.00 horas.
De Grange, de hecho, salió rumbo al ministerio tras salir de la OPE -luego de una jornada de trabajo junto al resto del gabinete entrante- pero finalmente no llegó hasta las oficinas de la secretaría de Estado. Sí se hizo presente el próximo subsecretario de Transportes, Martín Mackenna.
El gesto del futuro ministro responde a la negativa evaluación que están haciendo en la OPE sobre el manejo del gobierno, uno que ha estado marcado por versiones contradictorias.
El punto más controversial fue que se revelara que el pasado 27 de enero, el titular de Transportes firmó un decreto que autorizaba la concesión del proyecto de cable submarino. Dos días después, anuló ese documento tras la advertencia de seguridad que llegó a la Subtel desde un funcionario de la embajada norteamericana.
La decisión del equipo del presidente electo es mantenerse alejados del conflicto y que sea La Moneda la encargada de enfrentarlo.
En ese contexto, la definición de la OPE -por ahora- es suspender también la bilateral que estaba proyectada para este viernes con la Subsecretaría de Telecomunicaciones, reunión a la que iba a asistir también el futuro ministro De Grange.
De Grange explicó a La Tercera su ausencia en la cita con Muñoz: “Era una reunión más específica, en la que participan los subsecretarios y jefes de división”.
El encuentro que estaba agendado para el viernes era con el subsecretario a cargo, Claudio Araya (PC), quien es uno de los principales apuntados en la trama china: ha tenido un rol activo en la promoción del proyecto y ha participado de varias reuniones de lobby con los representantes de la iniciativa.
El diseño del gobierno era traspasar el tema a Kast
La señal de molestia de la OPE y la decisión del cancelar las nuevas reuniones con Transportes se produce tras la decisión del gobierno de traspasar el conflicto del cable a la administración entrante.
Este martes, el Presidente Gabriel Boric, a través de su cuenta en X, fue explícito sobre el punto:
“El proyecto de cable submarino presentado por una empresa de origen chino está en evaluación siguiendo la institucionalidad que nuestro país tiene ante iniciativas de estas características. Durante el proceso he instruido a todas las autoridades sectoriales recabar los antecedentes necesarios para tomar una decisión fundada, que por cierto excede en plazos a nuestro mandato y deberá ser continuada o desechada por las próximas autoridades”.
El mensaje del mandatario fue difundido tras la reunión que este martes sostuvieron el ministro del Interior, Álvaro Elizalde, la vocera de gobierno, Camila Vallejo, la titular de Defensa, Adriana Delpiano, y el mismo Muñoz. La cita tenía por objetivo acordar un diseño comunicacional que sacara al gobierno de la controversia.
Ahí se acordó reforzar la idea de que el futuro del proyecto será una definición del próximo gobierno y que está en una etapa preliminar de evaluación.
Sin ir más lejos, en el gobierno aseguran que el tema también fue abordado en la bilateral de Relaciones Exteriores. En ese encuentro se revisó la relación con Estados Unidos, con China y se entregó una minuta sobre los proyectos en curso, entre ellos el del cable submarino en el actual escenario geopolítico.
En el entorno de Kast, en tanto, reiteran que el análisis de fondo -sobre la pertinencia o no del proyecto- se realizará cuando asuman formalmente el gobierno.
La aspiración de La Moneda por remitir a Kast el conflicto choca con el diseño de la OPE que hace días tomó la definición estratégica de tomar distancia y que toda la información técnica y las vocerías se concentren en el futuro canciller, Francisco Pérez Mackenna.
La instrucción apunta a evitar disonancias en un tema que ha tensionado la relación con Estados Unidos y que, reconocen en el equipo entrante, excede el debate comunicacional e involucra a la política exterior.
El despliegue ha sido particularmente cauteloso. No solo porque la disputa involucra a dos potencias, sino también porque en los próximos días el presidente electo, José Antonio Kast, viajará a Estados Unidos a la cumbre impulsada por Donald Trump, Shield of the Americas.
El martes, al llegar a su oficina, solo se limitó a emplazar a La Moneda a despejar dudas: “Creo que hay muchas situaciones que hay que ir aclarando”, sostuvo.
Fuera de ese diseño, este miércoles el futuro ministro del Interior, Claudio Alvarado (UDI), fue más duro. En Radio Universo afirmó que “a la opinión pública le gustaría conocer íntegramente la totalidad de la información de una sola vez, no que habla una autoridad, dice una cosa, habla la otra y dice otra. Eso denota no solo un problema comunicacional del actual gobierno, sino un tema de conducción de la política externa del país”.
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