La NASA logra reparar su cohete para poder enviar astronautas a la Luna en marzo en la misión Artemis 2

La NASA logra reparar su cohete para poder enviar astronautas a la Luna en marzo en la misión Artemis 2


La agencia espacial de EE UU ha completado con éxito un ensayo general con combustible, evitando las fugas que durante el primer intento habían obligado a retrasar al menos un mes el lanzamiento

La NASA ha superado la presión de tener que reparar contrarreloj las fugas de combustible detectadas en el mayor y más potente cohete espacial que ha construido nunca, durante la primera prueba previa a la misión Artemis 2, destinada a llevar de nuevo astronautas hacia la Luna, más de medio siglo después. En un segundo ensayo general, que culminó con éxito en la madrugada de este viernes —a las 4.16, hora peninsular española— tras una cuenta atrás de casi 50 horas, la agencia espacial de EE UU ha logrado completar todos y cada uno de los pasos del proceso que precede a un lanzamiento, excepto el último paso de encendido de los motores, que desencadenaría un despegue real. A falta de un análisis a fondo de los datos del ensayo, el cohete parece estar listo para despegar en marzo.

El objetivo de la prueba era que la cuenta atrás llegase hasta tan solo 33 segundos antes del final, y ese punto se alcanzó sin que los ingenieros de la NASA encontrasen ningún problema relevante. Solo una anomalía eléctrica en el sistema aviónico de propulsión mantuvo la incertidumbre. Solucionado ese incidente menor, la directora de lanzamiento, Charlie Blackwell-Thompson, dio la orden de volver a retrasar la cuenta atrás a los 10 minutos finales —como estaba previsto—; y, de nuevo, ante la ausencia de problemas, el reloj logró llegar a 29 segundos para el despegue simulado. Alcanzada por segunda vez esa meta, concluyó así el ensayo.

La gran mejora se produjo en la crítica fase de llenado de los depósitos de combustible —hidrógeno líquido— del cohete SLS, que comienza unas 10 horas antes del final de la cuenta atrás. Mientras que en el primer ensayo, hace dos semanas, las fugas de hidrógeno fueron un problema constante que interrumpió varias veces el proceso, esta vez el llenado de combustible se realizó con normalidad en las cuatro horas previstas; y las reparaciones y ajustes implementados han permitido, además, poder controlar los escapes, manteniendo así los tanques llenos durante las seis horas restantes del ensayo.

Completar con éxito un ensayo general con combustible es un paso imprescindible en los últimos preparativos para lanzar la misión Artemis 2, la primera tripulada hacia la Luna desde 1972. Se trata de demostrar que todos los sistemas del cohete están preparados, o de identificar problemas, antes de afrontar un despegue real.

Una misión inminente, pero aún sin fecha

La primera posibilidad teórica se abrirá al caer la noche del 6 de marzo —desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida (EE UU)—, aunque la NASA aún no ha fijado una fecha para intentar el lanzamiento. Antes del ensayo completado este viernes, el administrador de la NASA, Jared Isaacman, había esquivado las urgencias y reiterado que solo lo harán cuando todo esté listo: “Como siempre, la seguridad sigue siendo nuestra principal prioridad, para nuestros astronautas, nuestros trabajadores, nuestros sistemas y el público”, declaró el máximo responsable de la agencia espacial, que en todo momento ha dicho que se tomaría un tiempo para analizar los datos, tras una hipotética prueba exitosa, antes de dar el OK y escoger una fecha para intentar el lanzamiento.

Cuando la gigantesca lanzadera espacial finalmente esté lista, cuatro astronautas emprenderán un viaje de 10 días cuyo punto culminante será rodear el satélite siguiendo una trayectoria de retorno libre que, en comparación con las misiones Apolo (1968-1972), minimiza los riesgos y el gasto de combustible. La tripulación —formada por el comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover, y los especialistas de misión Christina Koch y Jeremy Hansen— ha sido entrenada para priorizar durante este vuelo de prueba la observación científica y la realización de pruebas para preparar el aterrizaje lunar de la misión Artemis 3, que ha sido retrasada por lo menos hasta 2028.

El primer ensayo general de la misión Artemis 2 fue suspendido el pasado 3 de febrero antes de tiempo, cuando aún faltaban más de cinco minutos para culminar la cuenta atrás, debido a las constantes fugas de hidrógeno líquido durante el ensayo. Ese combustible, tan potente como difícil y peligroso de manejar, se filtró por varias ranuras mientras se estaba llenando el depósito de la etapa principal del cohete. Tras varias horas de reparaciones, la cuenta atrás se reinició, pero no pudo llegar hasta el final porque los sistemas automáticos de control volvieron a detectar un pico en las fugas de hidrógeno líquido que superaban los límites de seguridad alrededor del cohete. Este combustible espacial es altamente explosivo en contacto con el aire.

Las lecciones aprendidas de Artemis 1

Tras esa primera prueba, la agencia espacial manifestó que había ubicado el problema de las fugas en torno al mecanismo que carga el combustible en el cohete y ha estado realizando reparaciones y analizando datos durante las últimas dos semanas. Sin embargo, el pasado jueves 12 tampoco fue posible completar un test de carga parcial de combustible. Aunque ese desenlace no invitaba al optimismo en este segundo ensayo, la directora de lanzamiento de las misiones lunares de la NASA se había mostrado confiada en la capacidad de sus equipos para solucionar el problema: “¿Por qué creemos que tendremos éxito con Artemis 2? Por las lecciones que hemos aprendido [con Artemis 1]”, ha repetido en sus últimas comparecencias Blackwell-Thompson.

Las fugas de combustible también fueron la principal causa de retrasos en Artemis 1, que tuvo que esperar ocho meses desde que llegó por primera vez a la rampa de lanzamiento hasta que pudo despegar, finalmente, el 16 de noviembre de 2022. Lo hizo sin haber completado con éxito antes ningún ensayo general, como el de este viernes. Aunque Artemis 1 no pudo terminar ninguna prueba previa, sí llegó a un punto que los directores de la misión consideraron suficiente para atreverse a lanzar aquel vuelo no tripulado hacia la Luna. Las lecciones aprendidas entonces han allanado el camino para Artemis 2.

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