El impacto del alza en la rutina: Desde cambios en el ocio hasta repensar los traslados
Las largas filas en las estaciones de servicio que se generaron previo al alza de precios de los combustibles -que se concretó el jueves de esta semana-, fueron sólo una expresión de la cadena de efectos que tendrá en la ciudadanía este escenario.
Se trata de una medida apuntalada por dos factores: por un lado, la guerra en Medio Oriente, y por otro, la decisión del Gobierno del Presidente José Antonio Kast de modificar, vía administrativa, el Mecanismo de Estabilización de Precios del Combustible (Mepco), a raíz del diagnóstico que han hecho en torno a estrechez fiscal.
Así, las bencinas subieron $370 pesos por litro, y el diésel, en $580, lo que significará un gasto promedio adicional mensual de entre un 25% y 30%. Estas alzas están acompañadas de un paquete de medidas que revisa el Congreso, entre ellas, un bono de $100 mil pesos para taxis y colectivos, y según han asegurado desde el Gobierno, el precio del sistema de buses Red, no subiría.
No obstante, el valor de los combustibles afecta a varios rubros y sectores de la cadena de distribución de productos esenciales. Aquello llevaría a que las personas deban realizar algunos cambios en sus gastos y rutinas, para compensar los efectos del alza en áreas como el costo del pan, frutas, de pasajes de buses interurbanos, optar por dejar el auto en casa, entre otras.
"Los precios de los productos podrían tener un alza de alrededor de un 15% a contar del mes de abril, por lo tanto, la mayoría de personas van a ver un impacto directo, obviamente en combustible, pero también en alimentación, dado que el primer impacto va directamente a la cadena de distribución de alimentos", comenta Jorge Berríos, Director Académico del Diplomado en Finanzas Unegocios FEN de la U. de Chile.
El experto agrega que "adicionalmente, vamos a tener un impacto de 1,5% adicional inflación a la ya prevista -que es cercano a 3,5%-, distribuida en abril, mayo y junio. Y si eso se produce, vamos a tener un impacto muy fuerte en la UF, que afecta todo los pagos de cuenta, como seguros, créditos hipotecarios, pago de colegios, etc.", por lo que, la proyección general es que a partir de abril, los gastos en el consumo en general subirían alrededor de un 20%.
En el sector del turismo, por ejemplo, ya se anticipa un escenario complejo de cara a Semana Santa, y ya se prevé una caída del 25% de las reservas. "Con estas tarifas, el escenario se vuelve altamente complejo, ya que muchas personas van a desistir o postergar sus viajes", planteó el presidente de Hoteleros de Chile, Alberto Pirola.
Las señales en las encuestas
Algunos sondeos ya han dado señales de las decisiones que tomaría la ciudadanía. La encuesta Cadem -publicada el miércoles- mostró que el 85% de los encuestados considera que el alza los afectará "mucho o bastante", y un 10% dice que "algo". Sólo un 4% respondió que "poco o nada".
Sobre las medidas a nivel personal que se tomarán por el alza, un 66% dice que "gastaría menos en otras cosas" para pagar el alza; un 61% dice que "tendría dificultades económicas severas"; un 57% dice que "estaría obligado a dejar de andar en auto y andar en transporte público"; y un 48% dice que "dejaría de comprar kerosene para calefacción".
En tanto, la encuesta Panel Ciudadano-UDD, también publicada el miércoles, mostró que la principal preocupación frente a esta alza de combustibles es: que suban los precios del transporte, alimentos y otros (62%); el impacto en el presupuesto del hogar (27%); el impacto en quienes dependen del vehículo (7%); el costo para las cuentas fiscales del Estado (2%).
Impacto en decisiones de traslados
En conversación con Emol, expertos proyectan los impactos que podrían tener las personas en torno al uso de transporte y sus traslados, lo que incluye medidas como racionar el uso del auto o incluso compartirlo.
Jorge Berríos, Director Académico del Diplomado en Finanzas Unegocios FEN de la U. de Chile, aborda el escenario en torno a la movilidad de las personas. A su juicio, no se dará un "cambio inmediato", puesto que "los hábitos de movilidad dependen mucho de los lugares de trabajo, de cómo las personas llegan, y el medio de transporte que utilizan".
Eso sí, prevé que "la mayoría de las personas van a ir cambiando sus hábitos en la medida en que tengan un impacto y no puedan financiar en sus trayectos el alza de combustibles".
Si bien destaca que el impacto en el transporte público no se debiera dar, sí hay más efectos para quienes utilizan el auto. "En esta situaciones donde hay un alza significativa del precio del combustible, lógicamente hay una expectativa de la disminución en el uso del auto y se ocupen otros medios de transportes", precisó.
Por su parte, Juan Paulo Marchant, académico de la Escuela de Psicología de la Universidad Bernardo O`Higgins (UBO), acota que frente al alza del precio de los combustibles las personas pueden estar planificando y racionando el uso del automóvil.
"En este sentido, comienzan a incluir opciones que antes realizaban por gusto o distracción, pero hoy es más una necesidad de ahorro: caminar distancias más largas en vez de utilizar el auto o andar en bicicleta si lo consideran seguro. Dejando, de esta manera, el vehículo para ocasiones que sean una urgencia o que consideran justificable su uso", agrega.
Eso sí, advierte que el problema lo tienen las personas que deben trasladarse grandes distancias y la locomoción no es una alternativa, ya sea porque no coinciden con los horarios o la frecuencia es baja. "En aquellos casos, la tendencia es a compartir el vehículo entre vecinos y conocidos, lo cual fortalece los lazos de la comunidad", remarca.
Cristian Rodríguez, psicólogo social de la U. de Los Andes, plantea otra mirada. A su juicio, es complejo que las personas decidan reemplazar los traslados en auto, por ejemplo, en aquellos casos de quienes van al trabajo en este medio de transporte, "porque esto implicaría levantarse una hora más temprano para usar la micro, y se ve difícil de compatibilizar con otras cosas".
Decisiones de viajes
En cuanto a los viajes, los expertos prevén que las personas comiencen a moderar sus decisiones, a raíz del efecto de incremento en tarifas como en los buses interurbanos o pasajes aéreos.
Para Berríos no se debería ver un impacto tan grande en cuanto a los viajes "porque las personas programan con tiempo" estas actividades. "Lo que sí, es que se ve afectado el bolsillo y el costo que pagan las personas por los viajes".
Por su parte, Vicente Corona, Analista Senior Deal Advisory en BDO Chile, plantea que el alza de las bencinas debería generar una moderación en los desplazamientos, "no solo a través de vehículos particulares, sino también a través de otros medios como buses o aviones, debido al incremento en las tarifas".
"A su vez, esto puede traducirse en una recomposición hacia destinos más cercanos, lo que también tiene implicancias económicas para el sector turístico", acotó.
Impacto en consumo
El incremento en materia de combustibles podría afectar otras decisiones de consumo a raíz del aumento de costos en otros rubros que tocan el consumo diario.
Corona detalla sobre esto que "el aumento en el precio del combustible actúa como un impuesto indirecto al consumo, a través de la inflación que genera, y reduce el ingreso disponible de los hogares para actividades más recreacionales como salidas a comer, turismo y compras espontáneas".
En definitiva, el experto proyecta que desde el punto de vista económico, se comienza a ver "una reasignación de gastos dentro del hogar, donde el mayor costo en movilidad obliga a recortar otros consumos, especialmente aquellos no esenciales".
Para Rodríguez, ante estos escenarios, las personas "tendemos a cortar lo que pensamos que es superfluo y que va a incidir más en el presupuesto, pero no necesariamente es así. Por ejemplo, pueden optar por comprar un jabón más barato, o reemplazar la bebida por jugo, y pensar que con eso se está bajando el nivel de consumo, pero ese tipo de diferencias son más bien marginales. Muchas veces eso responde más a la necesidad de sentir que están haciendo algo".
De todos modos, no descarta que se tomen otras decisiones como "cortar suscripciones a plataformas de streaming, o dejar de hacer donaciones a fundaciones, o reducir la contratación de servicios eléctricos o de otro tipo y optar por hacerlo uno. También podrían verse caídas en la vida nocturna, en el caso de quienes opten por mantener suscripciones a plataformas, pero reduzcan las idas al cine".
Comentarios
Publicar un comentario