Advierten estancamiento del consumo en Ñuble por incertidumbre económica

Advierten estancamiento del consumo en Ñuble por incertidumbre económica

Una desaceleración del consumo de los hogares se viene observando durante el presente año tanto en Ñuble como a nivel nacional. Las ventas del comercio minorista reportan cifras poco auspiciosas y variaciones negativas a 12 meses, lo que distintos analistas atribuyen a la incertidumbre por el complejo escenario económico internacional, marcado por el conflicto en Medio Oriente y el alza del petróleo, que ha golpeado con fuerza el bolsillo de los chilenos y ha presionado la inflación al alza; pero también a factores internos, como el bajo crecimiento, el elevado desempleo, el recorte fiscal, las reformas en discusión y el pesimismo de los consumidores.

En Ñuble, con altas y persistentes tasas de desocupación y bajos niveles de inversión, sumado al débil desempeño de sectores clave, como el agrícola y el forestal, ya se habla de un estancamiento del consumo de los hogares.

Uno de los indicadores que permite graficar con claridad lo que está ocurriendo en la región es el Índice de Ventas de Supermercados, que elabora mensualmente el INE. En abril de 2026, registró una caída de 2,2% en términos reales (precios constantes), en comparación con igual mes de 2025. Se trata de la tercera baja interanual consecutiva, con lo que la variación acumulada en lo que va del presente año muestra una contracción de 1,3% respecto a enero-abril de 2025. Además, en diez de los últimos 16 meses el Índice de Ventas de Supermercados a precios constantes en la región ha exhibido variaciones interanuales negativas.

Ventas del comercio

El comercio minorista tradicional de Chillán también reconoce la contracción en las ventas, una rama que enfrenta la competencia de los canales digitales en constante expansión y de la informalidad.

Alejandro Lama, presidente de la Cámara de Comercio de Chillán, admitió un estancamiento del consumo a nivel regional. “Yo creo que eso se debe mucho a la situación que estamos pasando por el alza del combustible y obviamente la incertidumbre que tienen los consumidores que no saben qué va a pasar con los precios, con la estabilización de la economía, con el proyecto de ley de Reconstrucción que está en el Senado, que hay que votarlo”, declaró.

El dirigente complementó que “el consumidor está hoy un poco desconfiado de lo que está pasando y eso va a significar que uno restringe un poco el consumo esperando que lleguen certezas más adelante, que se disipe toda esta situación de la guerra en Irán (…) El consumidor todavía está temeroso de esa situación y obviamente, los costos se han ido elevando y eso hace ser cautos en el consumo”.

Consultado por las variables a nivel regional que también contribuyen a esta desaceleración del consumo, Lama apuntó a deficiencias estructurales de Ñuble: “es una de las más pobres de Chile y la razón, como lo hemos comentado reiteradamente, tiene que ver con la falta de infraestructura eléctrica, de conectividad vial, de conectividad aérea. Hay un montón de trabajo por hacer”.

Sin embargo, se mostró optimista por el avance de las obras de ampliación de la línea de transmisión eléctrica Charrúa-Chillán, que según anunció CGE, será entregada en 2027 y no en 2028 como estaba previsto. “Eso va a significar que los más de mil proyectos que no se han podido instalar en Ñuble, lo puedan hacer, y eso va a significar dinamismo en la economía, contratación de mano de obra y eso se traduce también en mayor consumo”, resumió.

De igual forma, reconoció que el débil desempeño de algunos rubros de la agricultura también ha incidido en esta desaceleración del consumo a nivel regional. “En general, lo que vemos es una menor liquidez y una mayor cautela de parte de los consumidores, es decir, definitivamente los ñublensinos se están apretando el cinturón”.

Factores de la desaceleración

En opinión del académico Dr. César Salazar, de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad del Bío-Bío, “sin lugar a dudas, la cifra del Imacec de abril y de los meses anteriores dan una luz de alerta de que hay una desaceleración económica en general, que hay que revisar. Eso está latente, hay cifras que muestran que hay un estancamiento en general de la economía. Ahora, hay que mirar a qué se debe ese estancamiento, si hay un estancamiento de inversión, de consumo, de exportaciones y todo eso. Yo creo que es de todo, hay distintos sectores que se están viendo afectados, como el sector exportador vinculado a la minería y a la agricultura, por ejemplo, Hay evidencias, no sé si le llamaría estancamiento o crisis, pero sí hay una desaceleración”.

Consultado por los factores de esta desaceleración, el Dr. Salazar postuló que “no se ha dilucidado todavía mucha incertidumbre que existe a nivel internacional o nacional”.

A nivel internacional, explicó que “todavía está latente el conflicto entre Irán y Estados Unidos, que no deja disipar esta inquietud en relación con el precio del petróleo, que sigue en niveles muy altos, por tanto, no se ha ajustado a valores un poco más razonables; ahí claramente hay un efecto inmediato en Chile, lo que se vio en las cifras del IPC. La última cifra del IPC también ha sido bastante elocuente de que hay una escalada de precios a nivel nacional y eso también obviamente va a afectar el consumo. Hay una especie de cautela por parte del consumidor cuando las cosas se vuelven mucho más caras”.

“Y también hay un escenario nacional -continuó el académico- porque se han tomado decisiones desde el gobierno de turno que un poco han liberalizado estos mecanismos de estabilización que teníamos como el precio del petróleo y eso ha hecho que han subido mucho más los costos de los combustibles y de la energía aquí en Chile y eso se traspasa a precio y eso también obviamente genera más cautela en el consumo”, dijo.

Por otro lado, apuntó a “otro factor, que es más bien político, pues hay un nuevo gobierno que se está instalando, que viene con nuevas propuestas, con una estrategia distinta y, muchas veces, la gente espera hasta que estas cosas decanten en algo un poquito más claro, más cierto, entonces, eso también retrasa decisiones de inversión y decisiones de consumo de bienes durables, que muchas veces también están vinculadas a tener un empleo más estable, ingresos más estables”. En esa línea, subrayó que “el desempleo ha aumentado a nivel nacional y eso también genera una sensación de riesgo de la economía que hace que los consumidores sean más cautos en tomar decisiones”.

En el caso particular de Ñuble, el profesor Salazar apuntó a los altos niveles de desempleo como un factor determinante. “Hay muchas más personas sin trabajo y eso afecta los ingresos y afecta también estas decisiones de compra, de consumo”, precisó.

Agregó que “en términos de precios, la economía de la región tiene una vocación más agropecuaria, por tanto, está vinculado mucho la producción de alimentos y hoy los precios de los alimentos también han subido muchísimo y eso hace también más caro el costo de la vida y, por tanto, se reduce el poder adquisitivo de los habitantes de Ñuble. Los alimentos, en general, siempre han sido baratos acá, entre comillas, en términos relativos, somos productores y ahora esa brecha se acorta”.

Finalmente, el académico aseguró que el desempeño de las exportaciones “es una variable un poco más local, porque Ñuble exporta productos agrícolas y forestales y el escenario internacional está complejo y también nos impacta por ese lado”.

Menor confianza de los consumidores

Según analizó Bernardita Neira, gerente de Estudios de la Cámara Nacional de Comercio, “estamos en un escenario bastante complicado, el país exhibe un crecimiento estructuralmente bajo, el Banco Central proyecta una expansión entre el 1,5% y el 2,5% en 2026, una estimación que probablemente vuelva a bajar en el próximo IPoM, porque no nos está yendo muy bien en lo que va del año”, en alusión a la caída de 0,5% del PIB durante el primer trimestre de 2026.

Por otro lado, sostuvo que “la inflación se logró controlar, llegó a 3% en el primer trimestre, pero vienen estos riesgos al alza que tuvimos estos últimos meses; además, tenemos una presión fiscal, un déficit de 2,9% del PIB y una deuda pública superior al 42% que limitan el espacio fiscal”.

Entre los riesgos, mencionó las tensiones geopolíticas internacionales, así como la incertidumbre global y a nivel local, así como reformas estructurales en camino.

Silva destacó que, a nivel nacional, el consumo privado registró un crecimiento de 2,5% en el primer trimestre de 2026, con un alza de 1,4% de los bienes durables (vestuario, hogar, tecnología) y de 0,8% de los bienes no durables (alimentos).

De acuerdo con el Índice de Actividad Comercial, el comercio a nivel nacional acumula un aumento anual del 4,1% a abril de 2026, impulsado por el sector automovilístico, con un 6,1%, y luego el comercio mayorista, con 4%; y el minorista, con un incremento del 3,9%, desacelerándose en términos desestacionalizados.

La profesional enumeró las principales variables que afectan el consumo: confianza, inflación, condiciones de crédito y empleo. En esa línea, indicó que “la confianza del consumidor mostró una fuerte recuperación respaldada por mejores expectativas económicas para la segunda mitad de 2025, pero retrocedió fuertemente en abril de este año y eso tiene que ver con los precios, el alza de los combustibles, entre otros productos, lo que demuestra que los consumidores responden rápidamente a ese tipo de cosas”.

Entre los componentes asociados al Índice de Confianza del Consumidor, la gerente de estudios de la CNC apuntó que tanto la situación económica personal actual como las expectativas de consumo de artículos para el hogar cayeron fuertemente en abril. No sé si fue una buena política el alza de los combustibles, para nosotros, como sector, no fue una buena política y para las familias, tampoco”.

En materia de empleo, hizo hincapié en que “se ha ido acelerando el desempleo (…) El gran tema es cómo poder recuperar el empleo, y me refiero al empleo formal, porque no nos sirve que el empleo informal crezca mientras el empleo formal está cayendo”.

Por otro lado, advirtió que, si bien el país logró controlar la inflación, “pero tenemos este peak por el alza de los combustibles, esto se transmite a la cadena de la economía y termina afectando el poder adquisitivo. Tenemos alza del petróleo, alza de los transportes, la presión sobre los precios, menor poder adquisitivo y afecta el consumo. Y después viene el efecto de segunda vuelta, con el encarecimiento de los créditos, el crédito hipotecario, todo lo que está indexado y a la UF y así se hace más difícil después poder recuperar el consumo”.


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