“Fue importante en el ascenso de la U... Es lamentable lo que está viviendo, hay que estar con él”

“Fue importante en el ascenso de la U... Es lamentable lo que está viviendo, hay que estar con él”

El ex delantero sufre una grave enfermedad en Chillán y se realizará un partido a beneficio en el Nelson Oyarzún. Jugó por tres décadas y logró el título de Segunda División con los azules.

Hoy, el recordado delantero Pedro Pablo Díaz vive un duro trance de salud en su natal Chillán y, el sábado 20 de junio, se realizará un partido a beneficio entre ex figuras de Universidad de Chile y Ñublense, en el estadio Nelson Oyarzún. El otrora atacante tuvo un extensa trayectoria, pues partió a fines de las años 70 y se retiró al concluir la década de 1990. Sin embargo, es muy recordado por su participación en el histórico ascenso de la U.

Roberto Reynero, ex capitán de la U y coterráneo de Díaz en Chillán, dialogó con AS en torno a la evento benéfico y también la condición actual del ex delantero. En la oportunidad, el recordado lateral izquierdo azul tuvo un tiempo además para recordar la larga trayectoria de Pedro Pablo, como siempre fue reconocido en el ambiente del fútbol.

“Fuimos compañeros, no era muy técnico, pero sí tenía una potencia y una fuerza tremendas, era una bestia. Ponía el hombro y uno tenía que ir muy preparado para soportar los 85 kilos en el choque. Era un toro, una bestia jugando el fútbol. Tenía velocidad y parece que no sentía cansancio”, evocó Reynero.

“Era un jugador y una persona muy querendona también, era muy activo. En los asados en la U, él se encargaba de todas las compras y también los hacía. Es una linda persona y es lamentable lo que está viviendo. Hay que estar con él en estos momentos difíciles”, agregó el ex Universidad de Chile.

- ¿Tuvo un rol futbolístico importante en el ascenso de 1989?

- Importantísimo, fue muy importante, porque nos ayudó mucho, a full en el ascenso. Era bravo, muy firme en el roce. Ese equipo se formó, sabiendo que no a ser fácil ascender al primer año. Nos costó en las primeras fechas, bastante, pero al final por la quinta o sexta fecha ya empezamos a tomar el ritmo de los partidos en la división. Comenzamos a rescatar puntos y a encararnos en las posiciones de arriba. Al final salimos campeones y gracias a Dios subimos ese mismo año.

- Pedro Pablo Díaz siempre estuvo identificado mucho con Everton...

- Claro, y por algo lo tuvo don Fernando Riera allá. Después, lo mandó a la U y también los dirigió después en la U. Fue por algo, don Fernando fue un técnico con enorme trayectoria. A Pedro Pablo lo llevó donde pudo llevarlos y él siempre le respondió. Él tiene que sentirse elogiado y feliz de haber respondido también a la expectativa que había en la U.

- Ya retirados y ambos de vuelta en Chillán, ¿compartían en la ciudad?

- Sí, nosotros tuvimos una escuela de fútbol de la Universidad de Concepción en Chillán. Trabajamos juntos, él era el director y me llevó de profesor. También estuvo ahí Antonio Muñoz, que en paz descansa, arquero de Rangers y Ñublense, de Unión Española también. Tuve la dicha de seguir trabajando con Pedro Pablo, nos veíamos en el fútbol y seguíamos ligados. Cuando supe la enfermedad, no he dejado de irlo a ver constantemente. Las veces que pueda también, porque uno tiene cosas qué hacer.

- ¿Fue muy difícil para usted al enterarse de la enfermedad?

- Por supuesto, estábamos todos muy extrañados de la noche a la mañana con lo de Pedro Pablo. Yo dudé en un llamado telefónico que él me hizo, que puede ser anécdota. Me habla por teléfono y veo que no me habla bien. Entonces, ya estaba comenzando a deteriorarse, en su voz, en la condición física. Andaba con un ‘burrito’, con bastón y ya me preocupé más de él.

- Actualmente usted en las afueras de Chillán...

- Sí, claro, estoy a cargo de las cabañas de mi hijo Felipe (delantero de Temuco en el Ascenso), a unos 60 kilómetros de Chillán, para arriba, hacia la cordillera. Cuando tengo la opción de bajar, bajo a verlo y ahí comparto unos 40 minutos, una horita con él. Me hace feliz igual de verlo, aunque no en las condiciones que uno quisiera, pero es la ley de la vida, tristemente le dio esta enfermedad.

Comentarios