Tono de ministro Quiroz complica consensos con la oposición en la antesala de la votación de la megarreforma en el Senado

Tono de ministro Quiroz complica consensos con la oposición en la antesala de la votación de la megarreforma en el Senado

La megarreforma ingresa a una semana clave -por la votación de la idea de legislar en la Comisión de Hacienda en el Senado-. El mayor temor del oficialismo es que las confrontaciones de los últimos días -entre ellas las del ministro Jorge Quiroz y el expresidente Gabriel Boric- terminen impactando la enmienda.

Los plazos para los consensos son estrechos. En principio, el miércoles de esta semana -o a más tardar el jueves o viernes- la megarreforma, el proyecto estrella de la administración Kast, ingresará a su fase clave: la votación de la idea de legislar en la Comisión de Hacienda, para su paso -la próxima semana- a la sala. Un espacio donde el Ejecutivo apostaba a tener un amplio respaldo.

Pero las cosas -según se admite en el oficialismo y en la oposición- se han ido complicando.

Esto por las diferencias de origen con la enmienda, más la acusación constitucional en contra del exministro de Hacienda Nicolás Grau, el vaciamiento de las cuentas bancarias de los deudores del CAE, el sinceramiento de las cifras fiscales, la arremetida por las irregularidades detectadas por la Contraloría en el Censo 2024, la “batalla cultural” que se busca dar con la megarreforma, y especialmente por el duro enfrentamiento entre el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, y el expresidente Gabriel Boric.

“Por algún motivo, al expresidente no le gusta que se paguen las deudas, pero las deudas se tienen que pagar y se pagan en función de la capacidad de cada persona, se están aplicando criterios”, sentenció el secretario de Estado este fin de semana en el Diario Financiero, generando inmediatas críticas en la oposición.

Las más suaves apuntaron a declaraciones “desubicadas” y “faltas de respeto”. Y de hablar como un “activista”, “polemista” y de “ideologizar” la política fiscal.

Frente a ello, el subsecretario del Interior, Máximo Pavez, salió este fin de semana a respaldar a Quiroz, aunque lo hizo con un matiz. Intentó -en Mesa Central- colocar paños fríos a la polémica diciendo que “no es el objetivo del gobierno confrontarse con el expresidente”.

“El gobierno no debiera comentar los dichos de coyuntura del expresidente de la República. Y la reacción que tuvo el ministro de Hacienda no es contra el expresidente, sino que en contra de aquellas posiciones que dan cuenta de que pareciera que el gobierno quisiera generar un problema, un daño, y eso nos parece que no es lo responsable”, sostuvo.

Al hacérsele ver que Quiroz mencionó con nombre y apellido al exjefe del Estado, Pavez respondió: “Está bien, pero no es el objetivo del gobierno confrontarse con el expresidente, sino que abrir una discusión respecto de la cultura del orden”.

Al interior de La Moneda la evaluación es que -dado el crispado contexto político- lo único importante es lograr la aprobación de la enmienda, independientemente de si los respaldos son amplios o estrechos. Un cálculo que sinceró el propio Presidente Kast en la ronda de entrevistas que concedió antes de la Cuenta Pública del 1 de junio, en las que sostuvo que si bien le gustaría “generar una mayoría más importante”, insistió en que podrían aprobar la iniciativa “por un solo voto”.

Desde la Comisión de Hacienda del Senado su presidente, Javier Macaya, respalda a Quiroz y se muestra optimista frente a la tramitación que se avecina, al insistir que su decisión es abrir espacios de conversación para todos los sectores.

“Cuando el ministro plantea lo de la batalla cultural es justamente para que Chile salga rápido de años de marasmo económico, donde incluso algunos hablaron de que era bueno decrecer. Ese es realmente el cambio cultural: que Chile y la oposición, que en su momento fue protagonista de años virtuosos donde el país crecía, recupere la memoria de lo que hizo que fuéramos admirados”, enfatiza. Y añade que “espero que la oposición haga sus aportes y participe activamente con sus propuestas. Mi disposición es acoger todas aquellas que ayuden a recuperar el crecimiento, la inversión y el empleo en Chile. Lo que el país necesita es una conversación seria sobre cómo volvemos a crecer y cómo generamos más oportunidades para las familias”.

En los partidos del oficialismo se confidencia en voz baja que si bien Quiroz -uno de los hombres con más influencia en Kast- tiene un estilo que mueve el avispero (él mismo ha dicho que al titular de Hacienda no le pagan por ser simpático), lo importante es que detrás de esa postura está su decisión de recuperar las metas de crecimiento, empleo y reactivación.

Postura de la oposición

Drástica en separar las aguas políticas es la senadora, presidenta del Partido Socialista e integrante de la Comisión de Hacienda, Paulina Vodanovic. Ella sostiene que si bien en un carril ha habido fuertes diferencias con el accionar de esta administración -desde el alza de los combustibles en adelante-, estas son independientes de la tramitación de la megarreforma, a la que se han opuesto desde el inicio por considerar que afecta el futuro del país.

“En todas las instancias hemos planteado que este proyecto debió dividirse -en las temáticas de reconstrucción por una parte y la reforma tributaria por el otro- y no fuimos escuchados. Le advertimos al ministro Quiroz que va a generar un déficit fiscal hasta 2031 y, por tanto, le propusimos crear una mesa técnica de trabajo. Pero su voluntad es otra: es avanzar en base al proyecto que se presentó y, como lo ha dicho el propio Presidente, ganar aunque sea por un voto”, sostiene.

Eso -advierte- genera inestabilidad. “Aquí al parecer el gobierno busca imponer esta reforma para que dure los cuatro años, sin medir la estabilidad del propio proyecto”, dice. Y alerta que si bien La Moneda puede lograr los votos para aprobar el proyecto, el punto es quién y cómo van a asumir el costo político, económico y social cuando las cosas no resulten y los afectados sean la clase media y los sectores más vulnerables del país".

Una similar visión tiene el senador DC Iván Flores, para quien la megarreforma “es tan negativa”, que la oposición debiera rechazarla por su contenido más que por la confrontación Quiroz-Boric.

“No creo que eso influya. Tal vez haya alguien que piense defender al expresidente Boric indirectamente restando su voto. Pero la reforma tiene votos en contra, como el mío, por su contenido, no por otras circunstancias”, afirma.

En el PPD la línea no es muy distinta. Su presidente, el diputado Raúl Soto, llamó al titular de Hacienda a abandonar una lógica de la “batalla cultural e ideológica” y a convocar a un pacto económico y social.

Sostuvo que están estudiando la posibilidad de recurrir al Tribunal Constitucional, y analizando con expertos si hay o no elementos sólidos para una presentación de esa naturaleza. “Si no hay argumentos políticos, jurídicos y constitucionales que aseguren un buen resultado, evidentemente se puede transformar en un boomerang”, advirtió en TVN.

En esa colectividad, quien ha salido a cuestionar los contenidos de la megarreforma y las formas de Quiroz ha sido la exministra del Interior Carolina Tohá (PPD), quien afirmó que “el país nunca había visto un tono de este tipo, ese nivel de agresividad de parte de los ministros de Hacienda que hemos tenido en distintos gobiernos”.

En los pasillos del Congreso Nacional hay claridad en que tanto el PC como el Frente Amplio van a votar en contra. La jefa de bancada del Partido Comunista, Daniela Serrano, ratificó esa postura señalando que están dispuestos a respaldar una ley especial destinada a reconstruir las zonas afectadas por los megaincendios, pero “no una iniciativa que opera como una reforma tributaria encubierta”.

La evaluación a nivel político es que, independientemente de los roces, todavía hay canales abiertos para la negociación. Y que la batería de argumentos se va a confrontar en la discusión en particular en el Senado. La mira del oficialismo sigue apuntando a un amplio respaldo, para evitar el riesgo de que en los próximos cuatro años se produzca un nuevo cambio de las reglas del juego.


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